No hace falta que lo ocultes

Puestas a ser Cenicientas, el único papel que vale la pena representar es el de esa que sale corriendo a las doce y deja al Príncipe con las ganas, presto a buscar a la mujer de sus sueños donde se oculte, dispuesto a poner la ciudad literalmente patas hacia arriba hasta hallarla.

Fotografías como inspiración

Aquí, como en cualquier actividad BDSM (o bien en cualquier comportamiento sexual por norma general), es importante sentirse seguro y respetado. Esa seguridad permitirá que te expreses y reveles tanto física como emocionalmente sin miedo a ser herido, avergonzado o juzgado.